domingo, 29 de enero de 2012

Praise You


La lluvia caía tan torrencialmente que parecía arrastra la luz amarilla de
farolas sobre la gente que corria despavorida cubriendose con gabardinas
beige y abrigos negros.
Amarillento hasta los huesos caminaba, disfrutando de la sensación de
superioridad sobre los alocados pollos sin cabeza que iban haciendose a
un lado según pasaba él, mientras a sus espaldas sólo oía sagaces
reflexiones de los multiples expertos metereólogos que se escondía bajo
las cornisas: 'Es sólo una nube, es muy común en estas fechas este tipo de
formaciones tormentosas, es algo natural y completamente predecible'
Le gustaba esa superioridad manifiesta, tan indiscretamente reconocida
por todos los imbéciles transeuntes que tanto desconocen de metereología
como de su propia ignorancia. Pero bebía de ella lentamente, con cautela
pues sabía que aunque a veces guste ir al macDonalds, si sólo buscas la
adulación de quien es inferior, al final acabarás con problemas de salud y
sin el recuerdo del exquisito sabor de un plato de admiración de aquellos
cuya opinión importa. Y es que ya lo plasmó a la perfección Patrick en su
embriagadora novela, que la admiración de quien no merece tu respeto
muchas veces no merece ni ser vivida.
Por eso los paseos entre pollos y abrigos, entre ignorantes e ignorables no
son más que un vicio, un capricho; su pitillo esporádico del sábado del '¿por
qué no?' Mientras que el resto del tiempo lo emplea en salir de fiesta por las
zonas de moda, conocer otros dioses, el del fuego, la del arrepentimiento, el
de la tentacion... todo el resto del universo que se encuentra a su altura.
Manteniendo largas conversaciones de dioses en las que siempre busca
algún gesto de condescendencia, un guiño de aceptación u, ójala, un
destello de admiración. Que vale más perder una dicusión con un dios, que
ser adorado por ingentes cantidades de ignorantes.
Huye pues de ese vicio cancerígeno que sólo puede llevarle a una egolatría
y a un autoconcepto exorvitadamente exagerado, lejos de la realidad. Le
hará quererse, le hará amarse, le hará depreciar al resto, le convertirá en un
pequeño Ziggy sin autoconsciencia de lo que es. Pasará el resto de su vida
haciendo el amor con su ego, odiando a los ignorantes y alejandose de
dioses mediocres, olvidando que lo mejor de hacer el amor, es que no lo
haces sólo.

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