domingo, 2 de octubre de 2011

Last but not least


-Las luces de las farolas, desde aquí lejos, parecen espumillón blanco y amarillo - dijo ella como quien cuenta algo mágico.

-Sí, es precioso -contesto él- Me has traído a un sitio muy bonito.

-Venía mucho aquí cuando no estabas en casa por las noches. Me servía para evadirme de la realidad, siempre ha sido mi pequeño refugio. Aquí nunca entraste tú ni tus problemas.

-¿Y ahora?

-Ahora vuelves a ser el de siempre. A veces uraño, a veces cariñoso, siempre autoritario pero siempre justo. Echaba mucho de menos cuando entrabas en casa y me buscabas para darme un beso.

-Tranquila, pequeña, ya no dejaré de hacerlo nunca.

-Cómo me gusta que hayas vuelto. Te quiero -dijo dándole un abrazo.

Él, pasándole el brazo por encima le dio un pequeño beso.

Ella inspiró profundo como disfrutando del momento.

-mm... ¡Qué bien que ya no hueles a vino, papá!

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